15/4/09

Muere mujer de 113 años y la velan con una fiesta de atabales

Hato Viejo, República Dominicana. Falleció a los 113 años de edad la señora Catalina Carmona (Cató), una de las fundadoras de Pedro Brand y pionera en la venta de semillas de cajuil y frutas a orillas de la autopista Duarte.

Su velatorio y sepelio, efectuados en la sección Hato Viejo, concentró buena cantidad de nietos, biznietos y tataranietos, así como hermanos que rondan el siglo de haber venido al mundo, segúnuna publicación de ElNacional.com.

En el ceremonial se dio cumplimiento a uno de sus últimos deseos: que la velaran y enterraran en medio de una fiesta de atabales, expresión musical que le alegró la existencia desde que tuvo uso de razón, según cuenta Francisco Doñé, un legendario amigo, al recordar la laboriosidad de Cató.

Catalina continuó hasta sus últimos días de existencia vendiendo su mercancía a orillas de la autopista Duarte, en el kilómetro 32, con su vivienda a escasos metros. Era su único medio de subsistencia, como ella misma relató en una entrevista publicada en El Nacional a principio del año pasado.

Oriunda de San Cristóbal, desde la salida del sol hasta el anochecer Cató mantenía su pequeño negocio frente a su casita en el kilómetro, actividad que compartía con Simeona Carmona, la segunda de sus siete hijos.

A pesar del fardo de sus 113 años, esta mujer campesina mantenía una memoria lúcida, de la que hacía acopio para narrar episodios ocurridos en el entorno donde transcurrió su vida, el paraje Hato Viejo.

La vieja Cató, como cariñosamente le llamaban sus allegados, tenía 30 nietos, 15 biznietos y 12 tataranietos, sin contar varios fallecidos. Dos de sus hijos también murieron.

“Mamá Cató comenzó a vender semillas, dulce de cajuil, mango y otras frutas desde hacía alrededor de 60 años, primero en la vieja carretera Duarte y luego en la nueva”, recuerda Gisela.

Entre los episodios que mantenía frescos en su memoria, contó durante la última entrevista uno que le resultaba interesante: El general Héctor Bienvenido Trujillo (Petán), a su paso por la vía solía arrojar dinero para divertirse observando cómo las personas se lo disputaban, en ocasiones a puñetazos.

Noticia relacionada:

No hay comentarios: