25/4/09

Brote de influenza porcina afecta a México dejando decenas de muertos

México. El paisaje de la superpoblada Ciudad de México súbitamente se pintó de azul por el uso de mascarillas de ese color en prevención de la gripe porcina, único recurso, ante la grave escasez de vacunas, para quienes no pueden seguir la recomendación de quedarse en casa.

"No hay vacunas, aquí no hay vacunas", responde tajante un empleado del Hospital General público de Ciudad de México a los nerviosos capitalinos que acuden portando mascarillas, a pesar de los 25 grados centígrados que caen sobre la capital y que hacen más incómoda esa medida de seguridad sanitaria.

"Las 20 vacunas que teníamos fueron aplicadas esta mañana, en menos de 10 minutos hice una lista de 35 personas en espera de la vacuna", comenta la recepcionista de GEMSI, una clínica privada ubicada al norte de la Ciudad de México. "El laboratorio que nos surte sólo recibe 50 diarias y el máximo que puede vender a esta clínica es de 10. Hay una familia que nos está pidiendo 10 dosis", añadió la recepcionista.

Un portavoz de la secretaría de Salud federal explicó que existen en el país unas 500.000 dosis que se aplicarán al personal médico y que se trabaja en la adquisición de más vacunas.

En el metro, uno de los lugares que las autoridades recomendaron evitar, un matrimonio cuida mutuamente que el cubrebocas esté correctamente colocado ante la presencia de otros usuarios que no usan mascarilla porque, considera la mujer, "no se dan cuenta de la gravedad".

"Aunque no te mueras los antivirales son muy caros, cuestan casi 1.000 pesos" (unos 76 dólares), comenta el hombre que mira con desconfianza hacia todos lados.

Más tarde, las autoridades del metro anunciaron que distribuirán tapabocas gratuitamente en las estaciones de mayor concentración de ese medio de transporte, que traslada 4,5 millones de personas diariamente.

El brote de la gripe porcina, que según autoridades médicas estadounidenses se transmite facilmente, provocó que las autoridades mexicanas ordenaran el cierre de las escuelas hasta el nivel universitario, vaciando las calles sobre todo de niños, excepto por los que sobreviven en las calles.

También por precaución han cerrado los más importantes museos de la ciudad de México, incluido el monumental Museo de Antropología y el Templo Mayor, al lado del Palacio Nacional, y se decretó que los dos partidos de la liga mexicana de fútbol del domingo en Ciudad de México se disputen sin público.

En tanto, los que no pudieron evitar salir de sus casas compran cubrebocas. "Las mascarillas se acabaron desde las 8 de la mañana, casi casi en cuanto abrimos", dice la empleada de una farmacia. La misma frase se repite en otras dos farmacias ubicadas en un tramo de menos de 100 metros de la transitada avenida de Insurgentes, cerca del metro que lleva el mismo nombre, una área difícil de transitar por la presencia abarrotada de comerciantes informales. Pero este jueves luce casi vacía, al igual que varios restaurantes del centro de la capital.

También les voy a sugerir que si hay alguien aquí que tenga síntomas de catarro, de tos, por solidaridad con todos los demás y con toda la discreción que el caso amerite, se retiren", dijo De la Fuente.

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