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Londres. Los líderes del G-20 ha llegado a un acuerdo en la cumbre de Londres para intentar superar la crisis económica, que incluye una reforma del sistema financiero y un fondo de un billón de dólares (743.000 millones de euros) para los organismos multilaterales (Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial, entre ellos), según anunció el primer ministro británico, Gordon Brown.
Según el rotativo el Pais.com, esta multimillonaria partida será financiada, según explicó Brown, por la UE, con 100.000 millones de dólares; Japón, con otros 100.000; China, con 40.000 millones, además de otros países que no citó.
La inyección de un billón de dólares, dirigida a "restablecer el crédito, el crecimiento y los puestos de trabajo en la economía mundial" se distribuirá de la siguiente manera:
Según el rotativo el Pais.com, esta multimillonaria partida será financiada, según explicó Brown, por la UE, con 100.000 millones de dólares; Japón, con otros 100.000; China, con 40.000 millones, además de otros países que no citó.
La inyección de un billón de dólares, dirigida a "restablecer el crédito, el crecimiento y los puestos de trabajo en la economía mundial" se distribuirá de la siguiente manera:
- El Fondo Monetario Internacional recibirá un total de 750.000 millones de dólares, 500.000 millones más de los ya comprometidos para ese organismo.
- Los bancos multilaterales de desarrollo (Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo) dispondrán de 100.000 millones de dólares.
- Las iniciativas orientadas a relanzar el comercio mundial y las exportaciones contarán con 250.000 millones de dólares (casi 186.000 millones de euros).
- Una "agencia supervisora" y el rechazo al proteccionismo.
El comunicado final emitido tras la cumbre reconoce que "los fallos esenciales en el sector financiero y en la regulación financiera fueron las causas fundamentales de la crisis". Por ello los líderes del G-20 han acordado la creación de un Consejo de Estabilidad Financiera, una especie de agencia supervisora a nivel internacional que se encargará de advertir de los riesgos existentes y de tomar las acciones necesarias.
El acuerdo se alcanzó tras duras negociaciones entre el eje franco-alemán y el formado por Reino Unido y EE UU. Alemania y Francia daban prioridad a la regulación del sistema financiero internacional, mientras que británicos y estadounidenses abogaban por estímulos fiscales para impulsar la economía, que finalmente han quedado excluidos de la declaración conjunta.
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