Jairo Yasin Shaikh, tripulante.
El avión, con capacidad para nueve plazas, era pilotado por Rodolfo Sánchez Quintero, de 52 años.
El copiloto, Héctor Iván Osorio Valek, de 28 años, quedó pulverizado como consecuencia del impacto de la aeronave con un árbol. A bordo también se encontraba el joven de 21 años Jairo Yasin Shaikh, quien venía en la parte de atrás del avión y cuyo cuerpo pudo ser reconocido con menos esfuerzo que los demás.
Asimismo, en la parte de atrás abordaba Ricardo Lozano Tangarife, de 47 años, mecánico de avión. Los investigadores estiman que la aeronave tenía capacidad para transportar más de 1,000 kilos de cocaína.
La aeronave cayó en un precipicio de la comunidad de Ticafé, una inhóspita zona en donde sólo se puede acceder en mulo o helicóptero.
El avión usado marca Cessna Caravan está valorado en el mercado en un precio promedio de unos US$2 millones.
El abogado Fernando Cardoso Gómez viajó desde Colombia y se presentó por ante la Procuraduría General de la República, a la cual informó que fue comisionado por los familiares para que se le entregaran los cadáveres.
Permaneció en el país hasta completar los trámites que originaron que tras la identificación, por diligencias hechas por el letrado, se ejecutara el procedimiento.
Cardoso Gómez trajo una serie de documentos para posibilitar que tanto la Procuraduría, como el Inacif y Patología Forense pudieran identificar a quién correspondían los desintegrados cadáveres de la tripulación aérea.
La Funeraria Blandino se encargó de preparar los cuerpos y ataudes, también fue la encargada de preparar los cadáveres de los colombianos acribillados en Ojo de Agua, en Paya, Peravia, para llevarlos a Colombia. (Fuente).
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